En la Costa Brava, cada hogar tiene un carácter propio. Entre Calella de Palafrugell, Llafranc y Tamariu, el Mediterráneo se siente en cada rincón, conservando el alma de pueblos de pescadores. Calas de aguas cristalinas y paseos juntos al mar que se convierten en un paisaje único y auténtico. Aquí cada hogar refleja luz, brisa y autenticidad, ofreciendo un refugio donde la vida mediterránea se vive con calma y bravura. En Calma Brava entendemos que la verdadera belleza de estos pueblos reside en su autenticidad y tranquilidad. Comprendemos que la autenticidad de estos rincones es frágil y preciosa, por lo que apostamos por la calidad sobre la cantidad, preservando la tradición y la vida mediterránea en cada vivienda. Porque aquí, cada hogar es un refugio que conecta con lo excepcional y, preservar, lo que hace especial a la Costa Brava




En Calma Brava nuestra filosofía boutique nace de respetar y potenciar esta esencia, seleccionando viviendas que se integran perfectamente en su entorno y que reflejan la vida mediterránea con autenticidad. Cada hogar es un refugio que conecta con su historia y con la tranquilidad de saber que su entorno se mantiene intacto.